martes, 30 de octubre de 2018

ANFIBIAS



Amphibia, del griego ἀμφί, amphí ('ambos') y βίος, bíos ('vida'), significa «ambas vidas» o «en ambos medios». Son los anfibios los seres que atraviesan una transformación durante su desarrollo, al pasar de un medio de vida a otro. De esta manera, el título se presenta disparador de metáforas en el despliegue de esa danza compuesta espontáneamente cada función por las dos intérpretes, Julia y Carina, como si fueran ambas un mismo ser que se transforma pasando del medio visual al auditivo.
En el bello espacio circular del Cultural 25 de mayo las vemos a las dos en el suelo. Se encuentran en escena mientras el público rodea el espacio para ubicarse. Se observan calmas, el peso entregado a la madera, quietas, bañadas de la luz de la tarde primaveral.
Los movimientos son mínimos. Suena la música con un pulso constante. El músico atento, percibe cada situación y participa en ellas. Se producen oleadas, in crescendos, tensiones, descargas. Las intérpretes parecen pasar por distintos estados de desarrollo de la vida. Desde el ser medusa a una estrella de mar, de movimientos espinales centrados en la columna hasta estar en posición de gateo. De la soledad aislada donde cada una está sumida en sí misma, hasta el contacto físico entre ellas.
Se desplazan y perciben en sus solos, en el dúo, en el trío con el espacio, en el cuarteto con la música. La improvisación y composición integra cada suceso. La percepción está afinada, la escucha de las intérpretes permanece atenta al espacio, sutil entre ellas y con la música.
Al carecer de un sentido se agudizan los otros.
El oído se enriquece con las vibraciones del suelo al caer, los matices de la música, las pausas, los silencios. La composición es musical y táctil.
La piel se expande como un solo órgano presente que conecta a las bailarinas en un espacio que excede lo visual, que lo asimila desde el tacto, el oído, el olfato.
Dejar de lado lo visual en un mundo tan abarrotado de imágenes que se consumen insaciables en un tiempo de prisas, permite entrar en otra temporalidad. La demora da espesura al estar, al compartir.
La intimidad de un vínculo se vuelve pública, como un relato privado que se abriera al otro. La entrega no tiene restricciones porque la confianza es total.
La transformación de estas anfibias pasa por trasladarse hacia otros sentidos, donde la empatía está en la piel.

Qué: Anfibias
Quién: Autoría y Dirección: Julia Gómez.- Trailer: Maria Gómez.- Intérpretes: Julia Gómez, Carina Starkl.- Vestuario: Daniela Chihuailaf.- Estrategia De Comunicación y Diseño: Paloma Da Costa, Tania Rentería.- Músico En Escena: Juan Ibarlucia, Julián Tenembaum.- Audiovisuales: El Pájaro Films.- Música original: Juan Ibarlucia.- Tema De Epílogo: Marcelo Gómez.- Fotografía: Javier Sabaté.- Asistencia artística: Tania Rentería.- Asistencia general: Paula Girotti Producción Cc25: Luciana Depinto, Analía Thiele.-
Dónde: CENTRO CULTURAL 25 DE MAYO Av Triunvirato 4444  Teléfonos: 4524-7997 internos 212.- Web: http://www.cc25.org/
Cuándo: Sábado - 16:00 hs - Del 13/10/2018 al 24/11/2018

martes, 23 de octubre de 2018

PLOMB


Una obra experimental y calculada, que asume lo riesgoso de su puesta. PLOMB se define como “una instalación coreográfica/sonora”,  y desde el inicio sumerge al espectador en ese ámbito.
Entrar por una puerta que chirría, en un entramado de tanzas donde una plomada se sumerge en un vaso arrastrada por los movimientos de apertura y cierre. El vaso rebalsa y suenan las gotas derramadas. Esperar el turno para pasar. Observar apenas un ápice del espacio... 
Ya el mismo comienzo es un detalle sonoro donde la demora también participa dándole un ritmo temporal.
Micrófonos, efectos, distorsiones. Objetos que componen la pieza visual y forman una partitura musical, mientras la performer Claudia Ganquin respira con ímpetu ritmos distintos, se balancea o moja su cabeza. Porque el agua también es un elemento que suma en lo sonoro. Agua donde se sumerge, agua que chorrea, que salpica. Donde la plomada sube o baja rítmicamente, gira como un trompo, se mece como un péndulo. Donde se tensan las tanzas, como cuerdas afinadas que emiten sus propios tonos.
En la instalación, cada cosa tiene su sentido. Algunas bolitas en el suelo, algunos imanes redondos, las atracciones magnéticas que generan movimiento, y que percuten.
Todo sucede en torno de la plomada que se encuentra en el centro del espacio. Se generan tensiones entre las poleas, los sonidos que producen, los que crea Ganquin con su voz,o con los elementos de la escena. La performer realiza juegos de balance, de equilibrio, con mucha precisión. La concentración envuelve la atmósfera transformándola en una película de suspenso. Se intuye que algo está por pasar todo el tiempo.
En ese sentido, la atención se mantiene de manera constante sobre ella que parece un científico haciendo experimentos de sonido, vibraciones, magnetismo y estática. Creando climas musicales, momentos coreográficos, disposiciones espaciales. Cada uno orbitando en su propio circuito: sonoro, visual, kinético.     
Hasta el exacto punto final. 
Para dejar el silencio, el vacío, el espacio de reverberaciones que hará ecos en el imaginario del espectador, cuando regrese de ese viaje.

Qué: Plomb
Quién: Idea, interpretación y dirección: Claudia Ganquin.- Asesoramiento en sonido: Joaquín Segade.-
Dónde: CASA BABÁ Cnel Antonio Susini 2280 Reservas: 1151446144 (sólo Whats App)
Web: http://www.casababá.com
Cuándo: Jueves - 20:30 hs - Del 18/10/2018 al 25/10/2018

domingo, 21 de octubre de 2018

TRAMPA PARA FANTASMAS


Esta vez, Acuña y Biasotto, directores fundadores del grupo Krapp, se ubican fuera de la escena para plasmar su imaginario en otros intérpretes, con una propuesta que mantiene el sello que los caracteriza.
Para empezar a pensar esta obra podemos acercarnos al título.
Una trampa es ante todo un engaño. Sea un dispositivo para cazar animales, o un plan para engañar a alguien. Esta alusión puede referirse a algo completamente absurdo, como intentar atrapar a una figura que no existe o no habita el campo de lo visible: un fantasma. O puede referir a la metáfora del espectador donde se lo incluye en su calidad de entidad genérica y cuasi invisible (fantasmal) desde el proscenio. En ese caso, la trampa podría ser la ficción que la obra despliega y en la que se nos hace caer como público. Parte del juego sobre la representación que manejan los Krapp.
Lo cierto es que Trampa para fantasmas despliega un mundo de imágenes construidas desde el movimiento y el humor, habitual en las creaciones de Krapp, con una perspectiva fantástica.
Parece haber algo que se teme y simultáneamente una burla sobre ese mismo temor. Así aparecen miedos, pruebas, competencias inútiles y delirantes donde se despliegan una especie de habilidades particulares casi bizarras. Todo combinado en un cóctel donde también asoma la vigilancia secreta, el camuflaje de guerra. Como si frente a cada cosa que uno hiciera siempre se encontrara ese gran ojo vigilando.
Los personajes de esta ficción permanecen atentos, se mantienen inmóviles, alertas, tratando de no ser descubiertos por alguien, (¿un potencial enemigo?).
Juegan con ese camuflaje tensionando aquello donde el arte se mezcla con la vida (¿a veces también iluso cómplice de la muerte?). Arte revelador y arte rebelde. Arte que combate, se enmascara, se oculta en la vitalidad de la existencia, se mezcla y simultáneamente se ríe de ser vigilado, da golpes certeros en la llaga.
¿Será que el arte libra sus propias batallas invisibles?
¿Será el arte una especie de fantasma inatrapable?
¿Será que el arte devela la capacidad oculta de transformar la existencia?

Qué: Trampa para fantasmas
Quién: Dramaturgia y Dirección: Luciana Acuña, Luis Biasotto.- Video y Texto En Video:  Alejo Moguillansky.- Intérpretes: Alejandro Alonso, Francisco Dibar, Ana Inés García, Milva Leonardi, Quillen Mut, Paula Russ.- Iluminación: Matías Sendón.- Edición de sonido: Marcos Canosa.- Post Producción De Imagen: Inés Duacastella.- Música original: Gabriel Almendros Aka Oswld, Gabriel Chwojnik.- Fotografía: Agustín Mendilaharzu.- Arte: Mariana Tirantte.- Asistencia de dirección: Carolina Basaldúa, Paula Russ.- Prensa: Pintos Gamboa.- Producción ejecutiva: Gabriela Gobbi.- Realización: Julio Sosa.-
Dónde: EL GALPÓN DE GUEVARA Guevara 326 Teléfonos: 11-3908-9888 Web: http://www.galpondeguevara.com
Cuándo: Sábado - 23:00 hs - Del 20/10/2018 al 03/11/2018








domingo, 19 de agosto de 2018

MI FIESTA


El cóctel de creadores experimentados que se unió para crear Mi fiesta brinda una producción rica, espesa, habitada por unas miradas que saben cómo construir lo que desean. Así la dupla Mayra Bonard y Carlos Casella, ambos integrantes de lo que fue el potente grupo El Descueve, pone sobre la mesa el saber acumulado en estos años y el talento que ambos poseen. Junto a Matías Sendón en el aporte espacial y la bella iluminación, y acompañados por la música de Diego Vainer, (otros dos que saben lo que hacen) más la colaboración en los textos de Pedro Mairal, el plato está servido para ser degustado con ganas.
Que cada uno lo digiera a su manera.
Mi fiesta invita a festejar. Pero este festejo es íntimo, personal, propio. Toda fiesta tiene sus excesos, su ansiedad previa, su preparación, su momento culminante y su bajón. Acá los ingredientes están combinados de una manera particular, como un plato exótico y antiguo.
El espacio está delimitado por una plataforma de madera que lo ocupa casi en su totalidad y demarca donde transcurrirá la “verdadera” ficción. Diferenciando tiempos presentes y pasados traídos. En este soporte escénico vemos muchos vasos de vidrio, una soga con una copa atada, unos focos de luz. Toda una preparación que genera expectativa desde el ingreso a la sala.
Mientras el público termina de acomodarse, se oye un taconeo en el suelo. Ella llega caminando en sus zapatos de taco, tranquila. Atraviesa el espacio mientras se oye ese sonido que uno referencia (tras siglos de patriarcado) a un sonido femenino, de mujer. Y es un sonido firme, seguro, poderoso. Con mucha calma, se toma su tiempo de espera, manejando con soltura ese espesor.
Desde el inicio se establece una relación con la luz, el espacio y la imagen, que son muy cinematográficas. Se generan atmósferas de preludio que uno puede recortar como en una pantalla. También aparecen otros recursos como el loop, que funciona a modo de reconstrucción, de juego con la memoria.
Entonces el recurso se vuelve parte imprescindible de la dramaturgia. En la secuencia, algo falla, surgen disonancias. El recuerdo se enturbia. Como la vida. Las escenas no son siempre como uno desea.
Así Mayra Bonard parece sumergirse en su memoria y traer al presente relatos de sus inicios en la sexualidad. Con toda la soltura de alguien que tiene experiencia en el manejo de su cuerpo, del espacio y de la temporalidad escénica, comienza a narrar sin dejar de moverse cual bailarina, para construir sentido desde la multiplicidad de recursos que maneja.
En esa intimidad expuesta corre los riesgos necesarios para hacer entrar al espectador en toda la espesura de las situaciones que narra.
Relatos sexuales, relatos sobre hombres, relatos incómodos, se entrecruzan con una barrida de copas, una rotura de vasos o un revoleo de soga que tensiona el ambiente de la sala al igual que las palabras que atraviesan punzantes el aire.
Atada con una soga hasta casi la asfixia, ella es la copa frágil que vuela riesgosamente entre los vasos.  
La musicalidad está presente en el ritmo del texto, en la ansiedad del contenido, en el movimiento violento y sostenido, en los vasos que se deslizan con distintas tonalidades, en la rotura de esos vasos, en el límite, los bordes, el vértigo.
Tonos sonoros o emocionales que construyen una partitura musical. El sonido se relaciona con la atmósfera de un bar, una barra, con el acto de beber. Con la gente, el movimiento, la decadencia. La fiesta.
Ella es un fruto. Es un lugar limítrofe, de deseo. Retoma y expone su cuerpo anhelado, sexuado, atravesado, violentado, creando imágenes potentes que rebosan excesos. Cuando se desnuda, entrega su intimidad como lo fuera en el acto sexual. Se envuelve en celofán, como un regalo, como algo que queda para comer después, como un resto de sí misma. Para quitárselo luego como una piel que dejara atrás.
De esta manera, la propuesta también denuncia los abusos sobre la sexualidad femenina y los sometimientos de su cuerpo. Pone artísticamente de manifiesto los debates presentes, con una perspectiva propia, deconstruyendo viejos paradigmas y reconstruyendo la mujer empoderada que es hoy.

Qué: Mi fiesta
Quién: Sobre textos de: Mayra Bonard.- Idea y Performer: Mayra Bonard.- Vestuario: Cecilia Allassia.- Espacio escénico: Mayra Bonard, Carlos Casella, Matías Sendón.- Diseño de luces: Matías Sendón.- Realización Gráfica: Pablo Bordenabe.- Música: Diego Vainer.- Fotografía: Robert Bonomo.- Asistencia de dirección: Agustina Annan, Cintia Dattoli.- Producción ejecutiva: Marlene Nordlinger.- Colaboración En Adaptación De Texto: Pedro Mairal.- Puesta en escena y Dirección artística: Mayra Bonard, Carlos Casella.- Dirección: Carlos  Casella.- Duración: 60 minutos
Dónde: CENTRO CULTURAL GENERAL SAN MARTIN Sarmiento 1551  
Cuándo: Viernes y Sábados - 21:00 hs - Domingo - 19:00 hs - Hasta el 02/09/2018



miércoles, 8 de agosto de 2018

INSIDE TANGO


Esta nueva creación de Leonardo Cuello es como un viaje interior que se desliza hacia un tiempo no ubicable específicamente. En medio de voces en off de varias mujeres que fueron personajes significativos del tango y de la historia del país, se crea un ambiente que oscila entre el nostálgico ayer y el hoy. 
Esa alternancia temporal de la obra también pone en juego otras oscilaciones.  Entre lo íntimo de la imaginación del autor y lo externo de la representación, entre el tango de escenario y una estética más teatral, o entre lo que pudo ser y lo que fue.
Todo transcurre en blanco y negro como si se tratara de una foto antigua, o como si se configurara un espacio onírico, ámbito que se presta más escénicamente para crear alternancias temporales, emocionales, o disonancias.
Los cuadros de danza tensionan los aspectos más contemporáneos y teatrales del tango con las coreografías más típicas de los espectáculos tangueros. Desde la imaginación creativa del artista, que se apoya en las voces y anécdotas de vida de las mujeres que se oyen en off, hay un acercamiento a lugares que el tango ha estereotipado en sus letras. El amor que no es correspondido, el corazón despechado, la ilusión del que añora, el cariño de la madre, el adiós, la nostalgia del querer, la vida dura y cruel que ya enseñó lo que es sufrir.
Es muy interesante el uso del espacio. La escenografía móvil está creada con unas cuantas mesas que sirven de pared, de separadores espaciales, que construyen cuadros donde se evocan distintos paisajes, o que son hábilmente usadas como plataformas para bailar encima, rodar, pasar por debajo, esquivarlas, saltarlas, para hacer equilibrios.
Esa utilización implica un riesgo que el director sabe correr, explorando de variadas maneras las posibilidades de movimiento, de espacio y de ritmo. Desarrollo que no sería posible sin el grupo de bailarines que lo acompaña, cuya técnica y expresividad aportan enormemente para que se concrete el universo que Cuello desea desplegar.
La obra juega, desde lo sonoro, con tangos más típicos que se intercalan creativamente con las voces de las mujeres a quienes, de cierta manera, rinde homenaje. Ada Falcón, Sabina Olmos, Gricel Viganó, Tita Merello y Eva Duarte. Sus amores, entrega y pasión.
Todo en su conjunto crea una pieza bella, disfrutable, con el ardor del tango, del amor, de la danza y de la vida. Que es lucha, dolor y hermosura.

Qué: Inside tango. Viaje interior
Quién: Baile: Ayelén Alvarez Miño, Juan Pablo Del Greco, Lisandro Eberle, Federico Ibañez, Nuria Lazo, Marilú Leopardi, Milagros Rolandelli, Ivan Romero, Esteban Simón, Laura Zaracho.- Escenografía y Diseño de vestuario: Nora Churquina.- Diseño de luces: magali perel.- Banda de sonido: Martín Jurado.- Fotografía: Pablo Luque.- Diseño gráfico: Billy Petrone.- Prensa: Tehagolaprensa.- Producción ejecutiva: Laura Abal.- Coreografía y Dirección general: Leonardo Cuello.- Duración: 60 minutos.-
Dónde: CENTRO CULTURAL DE LA COOPERACIÓN Corrientes 1543 Teléfonos: 5077-8000 int 8313 Web: http://www.centrocultural.coop
Cuándo: Jueves - 20:00 hs - Hasta el 30/08/2018



martes, 17 de julio de 2018

TANGO IN BLUE


La escena recibe a los espectadores en una atmósfera somnolienta. Entre penumbras, humo, y una ambientación de café concert, se distinguen unos personajes en dos mesitas. Un hombre está sentado al piano al fondo, hay un combinado Winco antiguo iluminado en un lateral al frente y suena música francesa.
Este comienzo “in media res” puede generar en el público la sensación de haber llegado en medio de la historia, como si ya hubiera sucedido algo anterior a su llegada y ahora estuviera contemplando una parte del conflicto.
Ella está sentada en una mesa, y en otra distante, se encuentra un hombre alto. Ambos están solos. Se percibe cierta tensión entre ellos, quizás solo generada por la distancia que los separa y el contraste entre la dimensión de sus cuerpos. De repente el hombre se levanta, quita el disco del Winco y lo rompe.
La propuesta juega con tensiones y deseos en un triángulo que se arma entre los tres intérpretes. La estética contrastante, o al menos llamativa, por la gran altura de uno de los hombres, otorga cierta rareza que permite barajar con la imaginación.
Entre el tango y la danza contemporánea se suceden momentos de baile coreografiado en dúos o tríos que permiten lucir el talento de cada uno con una impronta muy teatral. Ellos bailan, actúan, tocan el piano, cantan. Evocan con ese despliegue plástico atmósferas románticas, antiguas, oníricas.
Juegan con la rareza incorporándola en una construcción de la belleza condimentada con la particularidad de la asimetría, en una puesta donde la ironía y el humor también están presentes.

La música de tangos argentinos se cruza con los europeos, construyendo un tiempo lejano.
Y no es posible evitar las alusiones del título de la obra Tango in blue a Rapsody in blue, una composición creada por George Gershwin en 1924, donde la palabra "blue" del título se refiere tanto al estilo musical blues (canción de este típico género musical norteamericano) como al estado de ánimo blue, que significa en inglés "triste, melancólico". Por lo que entendemos que la pieza dirigida por Ollantay Rojas también intenta evocar un clima melancólico, jugando con el azul que aparece en la iluminación y que colabora con el enrarecimiento de la escena y construyendo situaciones donde la imposibilidad de concretar situaciones sume a los personajes en la melancolía.
La obra, justa en sus gestos bellos y en el despliegue de saberes de los intérpretes, se disfruta como una buena poesía. Con apenas un par de funciones presentadas, deja rebotando en la mente la idea de que lo bueno, si breve, doblemente bueno.

Qué: Tango in blue
Quien: Autoría, Coreografía y Dirección: Ollantay Rojas.- Intérpretes: Urico Eguizábal, Ollantay Rojas, María Laura Zaracho.- Vestuario: Fernando More.- Iluminación: Magali perel.- Edición de sonido: Guillermina Etkin.- Escenografía  y Proyecciones: Agnese Lozupone.- Fotografía: Nicolas Foong, John Galindo, Vero Pestoni, Gabriel Reig.- Arreglos musicales: Martín Jurado.- Producción ejecutiva: Martina Huber.- Producción: Agustina Canavesi, Marina D´Lucca.- Colaboración artística: Silvina Grinberg.-

sábado, 9 de junio de 2018

PULSO


Bajo esa sola palabra que titula esta propuesta se pueden nombrar muchas cosas. Desde el golpeteo que produce la sangre bombeada por el corazón o el ritmo que late en la música hasta la precisión en la ejecución de una acción. El pulso aparece casi como una excusa para hablar (además) de cómo el ritmo del cuerpo, de la iluminación, o de un montaje, construye distintos relatos. Esto es lo que proponen la bailarina Eugenia M. Roces y el director de cine Daniel Saldarriaga, los ideólogos de la pieza.
Vemos una mujer en la zona del proscenio y ubicada en diagonal, la pantalla. Mientras ella se mueve, una cámara la filma y proyecta simultáneamente. El camarógrafo realiza planos cerrados tomando fragmentos, partes específicas del cuerpo, que van a crear sentidos diversos al verse amplificadas.
Así la imaginación puede ir componiendo formas con esas partes que el foco recorta. Ver en la selección delimitada de la cámara algún animal e incluso extrañarse con ese recorte del cuerpo humano descontextualizado por la proyección. Esto sucede también con los movimientos que realiza la performer, con la ondulación o agitación de un brazo o de una mano, gracias a la disociación de la intérprete que maneja el cuerpo con precisión y en sintonía con la mirada de la cámara.
La imagen se distorsiona mediante distintos efectos de multiplicación, barrido, canon o ralenti, de la imagen y del movimiento corporal. Se produce un desdoblamiento del cuerpo, un eco de uno en la proyección del tiempo y el espacio. De esta manera, los sentidos se propagan en el público que puede optar por observar a la bailarina o a la pantalla, tomando la decisión de qué mirar.
Los movimientos recuerdan que en el cuerpo hay un pulsar siempre presente, entrecortado, irregular. Algo que late y que, encuadrado e iluminado de determinada manera, puede modificar su sentido y construir ideas relacionadas a lo erótico o lo terrorífico, de calma o agitación, pasando de la sensualidad al suspenso como si nada. Vuelve a llamar la atención con qué facilidad puede manipularse el sentido de una imagen creando diferentes realidades de acuerdo al lente con que se mire.
El público no queda fuera del juego. La cámara se dirige hacia él incluyéndolo en ese relato múltiple que se construye con la mirada de cada uno.
La obra juega con los sentidos develando que aquello que vemos mediatizado por la pantalla es una construcción que puede generar la ilusión de espacios, tiempos y relaciones que no son tales. En una época donde los medios gobiernan un sentido común que ellos mismos inventan, esta pieza propone reflexionar sobre aquello que consideramos la realidad, desde una mirada joven, inteligente y creativa, con las herramientas del cine y la danza.
Queda ahora abierta otra pregunta ¿Cómo deconstruir un relato instalado?

Qué: Pulso
Quién: Idea y Dirección: Eugenia M. Roces, Daniel Saldarriaga.- Performers: Alejandra Arístegui, Lucia Giannoni, Mijal Katzowicz, Eugenia M. Roces, Daniel Saldarriaga.- Diseño sonoro: Patricio Lisandro Ortiz.- Realización de vestuario y Diseño: MarIanela Castellanos Gotte.- Operación de sonido: Facundo Mauro.- Operación de video y Asistencia técnica: Julián Ospina Córdoba.- Fotografía: Carola Etchepareborda.- Asistencia Coreográfica y general: Lucas Minhondo.- Duración: 45 minutos
Dónde: CENTRO CULTURAL RECOLETA - Junín 1930 - Teléfonos: 4803-1040 Web: http://www.centroculturalrecoleta.org
Cuándo: Jueves - 21:00 hs - Del 24/05/2018 al 05/07/2018