martes, 8 de julio de 2014

QUE AZUL ES ESE MAR

El título crea una imagen que se proyecta hacia un horizonte intenso. El mar, azul, profundo, inmenso. El océano que distancia, une y separa.
El agua está aquí como metáfora de la vida, del movimiento, del fluir, del paso del tiempo. También puede ser metáfora de las emociones, cambiantes como los estados del agua, que se amoldan de acuerdo al recipiente o se agitan como las olas.
La propuesta parte de un corto del estilo documental con material de archivo de un crucero. Allí se ve disfrutar del viaje a una pareja que toma imágenes de cada lugar donde visitan, sean paisajes, habitaciones, hoteles o el barco mismo.
A este inicio lo completa una voz que señala la vuelta al pasado como un hecho que produce tristeza. (Aquí valdría un juego de palabras en inglés en referencia al color del mar).
En escena dos parejas juegan con la reconstrucción de ese viaje, de la relación amorosa frente al paso del tiempo. Dos parejas cuyo idéntico vestuario da similitud y genera la idea de que son la misma pareja en diferentes momentos del tiempo.
Esta pareja que danza nos habla del amor y del paso de la vejez. Pueden ser dos jóvenes que se ven proyectados hacia el futuro, como ese sueño de amor de juventud donde los amantes se imaginan ancianos tomados de la mano. También pueden ser los mayores que vuelven la cara a ese amor joven que fueron, al momento donde nació la relación, donde el enamoramiento teñía todo alrededor.

El amor a través del correr de los años danza en estos cuerpos que vibran en su edad. Cuerpos jóvenes, cuerpos maduros, cuerpos con las señales del tiempo, cuerpos vivos.
Ver en escena el movimiento amoroso y sentido de estos intérpretes es conmovedor. Las parejas se intercambian. Danzan el hombre joven y la mujer mayor, el hombre mayor y la mujer joven. Ella se resbala.
Lo que resbala es el tiempo que pasa, que se escapa de las manos como la arena de esas playas que visitan, como el agua misma del océano…
El cuidado, el cariño expresado en el movimiento, la ternura, el disfrute de la expresión y del cuerpo danzando. Todo compone un bello cuadro que muestra al espectador la hermosura de la vida, del correr del tiempo como el fluir del agua, como el moverse de los cuerpos.
Como la danza de la vida.

Qué: Qué azul es ese mar
Quién: Idea, dirección y producción general: Eleonora Comelli.- Intérpretes: Roberto Dimitrievich, Matías Etcheverry, Laura Figueiras, Stella Maris Isoldi.- Escenografía: Paula Molina.- Iluminación: Ricardo Sica.- Diseño sonoro y música original: Ulises Conti.- Realización de video: Pablo Pintor.- Prensa: Debora Lachter.-
Dónde: TEATRO DEL ABASTO Humahuaca 3549 Teléfonos: 4865-0014.- Web: http://www.teatrodelabasto.com

Cuándo: Martes - 21:00 hs

sábado, 14 de junio de 2014

SE PUEDE BORRAR

Toda propuesta que uno va a ver arranca con el título.  Enunciado que rotula lo que se va a presentar y cuya motivación es como una llamada a participar. Este promete una permisión: ‘se puede borrar’. Premisa que deja margen al error, a la prueba, al ensayo,  y se abre a la compleja multiplicidad de la vida.
En escena hay varias personas de espaldas. Está todo el equipo presente. Al enfrentar al público anotan en un cartel su nombre y luego el lugar que ocupan dentro de la propuesta creativa: sonido, iluminación, asistencia. De esta manera se da inicio al juego que seguirá en exploración durante toda la pieza. Un ir entre la afirmación y el borramiento, entre la presencia y la ausencia. Pero, ¿se puede borrar la identidad? En todo caso,  ¿qué es lo que identifica o señala un nombre propio? ¿Es lo mismo un cartel, una etiqueta, que un nombre? ¿Qué nombra?
Cuando se suma la música a la creación iniciada, intérpretes y sonido danzan juntos sin supeditarse uno al otro. Se producen entre ellos arreglos e intercambio que desjerarquizan. Como si uno dijera que cualquiera de ellos se puede borrar.
Borrar para volver a escribir. Borrón y cuenta nueva (aunque nunca se vuelve a cero), tachadura y prueba otra vez.
Entre estos carteles que nombran se genera una especie de desubjetivación. Cada uno es un objeto con un rótulo que lo identifica. Es común o propio. Es una, alguna, demasiados, muchos. Es hija, hermana, prima, hijastra. Es pendiente, usada, húmeda, monotemática, vaga.
Palabras que nombran, catalogan, encierran, pero también otorgan sentido.
¿Quién soy? ¿Soy alguien, soy nadie? Esta palabra escrita en la piel otorga un sentido también. Esta designación podría ser una forma de preguntarse si el nombrar da entidad o si solamente tiene que ver con buscar una imagen, una forma que no puede ser nombrada o que no quiere ser nombrada para evitar el encasillamiento que la limite y le corte las alas de la multiplicidad sensorial de la forma.
Imagen: el cuerpo cubierto con papelitos que se prolongan hasta formar unos caminos en el suelo. Ella se sacude.
Una canción: lobo suelto, lobo sin collar….
Una performance de danza que vive en el vértice donde el pensamiento baila a la par que el cuerpo, en el lugar que limita lo concreto con lo abstracto, lo interior con lo exterior.
En esa búsqueda por ser un colectivo humano que borra las individualidades a la vez que las afirma, las cuatro intérpretes deambulan como animales que luchan por dominar la manada. ¿Quieren todas ser única o todas ser una como un lema mosquetero?
En el espacio que habita en medio, en ese lugar donde confluyen el devenir exterior y el interior, en la superficie cutánea ¿qué se puede borrar y qué es para siempre? ¿Qué se puede diluir y qué es imborrable? La estela que deja un cuerpo que danza ¿permanece?
“Siempre que toco un cuerpo hay piel. Siempre que doy un paso, hay suelo”.
Cuando el planteo excede el movimiento de la danza pero se adentra en el del pensamiento. Cuando lleva a la reflexión sobre los cuerpos como seres sociales, culturales, y los interpela ¿es una obra política?
En esta propuesta se crea una poética política donde la presencia de los cuerpos en movimiento pregunta al espectador sobre su propia condición, su configuración, su finitud y su pensamiento.  ¿Se puede borrar lo que uno hace?

Qué: Se puede borrar
Quién: Idea y dirección general: Fabiana Capriotti.- Intérpretes: Fabiana Capriotti, Camila Malenchini, Alina Marinelli, Manuela Sansot.-

Dónde: Centro Cultural de la Cooperación

sábado, 7 de junio de 2014

DURAMADRE

No hay otro indicio de comienzo de función que no sea el mero ingreso a la sala. Allí en el escenario, varios cuerpos se mueven como si probaran cosas, en un estado aún indefinido.
Suena un tanguito con ruido a vinilo. Las cabezas tapadas con máscaras que recuerdan a la lucha mexicana esconden las caras de los intérpretes y los vuelven inidentificables. Esto a la vez suscita preguntas.  ¿Qué significan esos cuerpos sin rostro? Estos seres mudos, objetados por el ocultamiento, ¿es la otredad? ¿Qué puede significar un sujeto desprovisto de su rostro y convertido por el movimiento en algo casi amorfo? ¿Es quizás una representación de lo deforme, lo otro, lo excluido?
Las preguntas resuenan sin que haya una indicación hacia esos pensamientos. Simplemente, la potencia de la imagen despierta diversas asociaciones libres que pueden tener o no sentido, pero son posibles.
Los cuerpos intensos de la escena vibran inestables, sin base firme al principio.
También parecen cuerpos torturados, imagen que es disparada por el apoyo de los sonidos eléctricos que retumban como en un espacio de encierro y picana.
Los intérpretes continúan en su movimiento. Luchan con su cuerpo, con la inestabilidad, en un círculo que comienza a desplazarse sin fin, mientras progresivamente se descubren los rostros.
Esta propuesta de KM29 trabaja con una idea potente de grupo. Desde el movimiento se utiliza claramente la repetición, y también un exacerbado rebote.
El grupo está constituido por una masa con particularidades, cada uno de ellos es la particularidad de la masa. Entre todos arman un conjunto donde se tironean y se impulsan, se empujan y se aguantan, se sostienen y se sueltan.
En un momento la imagen se transforma en una banda de amigos que se aguanta entre sí en un estado muy alterado.

En otro momento, hay una lucha con el sonido, ruido disonante, acople, interferencia. Sonidos externos que los modifican y que se modifican al acercarse a cada uno de los intérpretes. Un juego entre los cuerpos y el audio, entre lo que ocupa espacio visual y lo que no se ve pero está.
Ellos son una cadena humana que se mantiene por la fuerza del grupo. A veces parece que en virtud de la inercia, otras veces se percibe su lucha, su sostén, su empuje.
La capacidad de transformación y la maravillosa potencia de lo colectivo laten en esta célula humana que danza.

Qué: Duramadre
Quién: Intérpretes: Lucas Araujo, Alfonso Barón, Jonathan Da Rosa, Amparo González Sola, Pablo Kun Castro, Daniel Leguizamón, Nicolás Varchausky.- Iluminación y Espacio escénico: Matías Sendón.- Música original: Nicolás Varchausky.- Fotografía: Sebastián Arpesella.- Diseño gráfico: Gonzalo Martínez.- Asistencia y colaboración artística: Marina Sarmiento.- Coreografía y Dirección: Juan Onofri Barbato.- Web: http://grupo.km29.net/duramadre
Dónde: CENTRO CULTURAL GENERAL SAN MARTIN Sarmiento 1551 Teléfonos: 4373-8367 Fax 4374–1251/59 int. 273/278
Web: http://www.centroculturalsanmartin.com/

Cuándo: Domingo - 19:00 hs -  Sábado - 21:00 hs Hasta el 01/06/2014 

domingo, 1 de junio de 2014

PARTIDA TRES + PARADOXA

En Partida 3 hay una percepción minuciosa del tiempo, donde se sostiene el silencio, el vacío, el aliento.
Tres intérpretes están plantados en escena, cada uno con frente diferente, sin mirarse pero en contacto.
Entre ellos se establece lentamente una relación que los lleva hacia el movimiento. La danza surge como un juego, una competencia. Búsqueda en la interpretación de los movimientos corporales, donde los bailarines parecen intentar descifrarse entre ellos. Siempre en una dinámica lúdica en permanente contacto.
El ambiente que se construye cambia repentinamente. La iluminación influye en ello. Tres focos dirigidos que generan una atmósfera peculiar, un instante poético donde una voz impulsa el movimiento sostenido.
Luego nuevamente un estallido, cambio de la dinámica, cambio de iluminación con la luz al ras del suelo marcando otro momento.
Finalmente se vuelve al principio, a la misma situación inicial que parece exactamente igual pero no lo es. Nada vuelve a cero, al inicio.
Sin embargo, este movimiento da la idea de algo cíclico, algo que se repite incesantemente sin una ruptura final.
Paradoxa trabaja con el material de movimiento de dos bailarinas con calidades distintas.
Blanco sobre blanco, dos bailarinas realizan movimientos espásticos que recuerdan el material de la pieza Lub dub[1]. Carla es un gallo de riña (imagen retomada en el final). Sus movimientos de cabeza y cuello son muy característicos de ella.
Soledad trabaja sobre una calidad más suave, ligada a la sensualidad de lo femenino construyendo en la escena un contrapunto interesante.
Frente al blanco eléctrico, la pausa del violáceo. Un fondo sobre el cual unas sombras endulzan la escena.
Cumbia ruptura, estallido, cambio de dinámica. Nuevamente aparece esta estructura de explosiones que modifican la escena anterior. Pero aquí la resolución es diferente.
El final presenta lo paradójico que da razón al título de la pieza. ¿Ha terminado la performance? ¿Resulta una explicación a lo que la danza por sí sola no puede explicar? ¿Se puede ‘traducir’ el movimiento a las palabras? Lo hablado allí ¿representa el pensar del público en general? Todas preguntas que pone en la mesa esta pequeña pieza de danza.

Qué: Partida 3 + Paradoxa
Quién: Partida 3: Alejandro Alonso, Esteban Esquivel, José Pablo Suárez
Realización de vestuario: Martín Samaniego.- Banda de sonido: Silvina Aspiazu, Silvina Linzuain.- Fotografía y diseño gráfico: Mariana Fossati.-
Entrenamiento vocal: Gabriela Grabowski.- Dirección: Silvina Linzuain.- Paradoxa: Actuación: Elvira Gomez.- Intérpretes: Soledad Gutiérrez, Carla Rímola.- Iluminación: Sebastián Francia, Silvina Linzuain.- Diseño sonoro:
Silvina Aspiazu, Silvina Linzuain.- Video: Gabriel Beck, Silvina Linzuain.- Banda de sonido: Silvina Aspiazu.- Asistencia general: Leticia Abelle.- Producción: Julio Greco.- Dirección: Silvina Linzuain.-
Dónde: EL CAMARÍN DE LAS MUSAS Mario Bravo 960.- Teléfonos: 4862-0655  Web: http://www.elcamarindelasmusas.com
Cuándo: Viernes - 23:00 hs



[1] Roxana Grinstein, Portón de Sánchez 2013/4

domingo, 25 de mayo de 2014

LA MUERTE DE TOMMY TANGO

Tommy Tango es un personaje que existe en el mundo virtual. El alter ego necesario para que el protagonista pueda adaptarse y vivir en ese espacio intangible de las redes sociales, un espacio quizás más sencillo que el mundo real, al que le cuesta integrarse desde la perspectiva del hombre retraído que es.
La propuesta presenta una idea rica y actual para trabajar desde el movimiento, desde la escena, desde lo narrativo y textual. Pieza con matices que resultan interesantes para investigar y experimentar en esta época de veloces cambios en las comunicaciones. Una pregunta que despierta es ¿cómo afectan esos cambios en la construcción de nuevas subjetividades?
La danza del tango responde con esta propuesta que se abre al espectador para reflexionar.
La pieza comienza con una atmósfera intrigante de humo y penumbras. Un ambiente de aire arrabalero. La música intensa suena y llena la sala. Lleva en su cadencia de piano alocado al desencadenamiento de algo, al precipicio.
Bach incrementa el dramatismo de esta puesta basada en el ballet “El joven y la muerte” de Roland Petit. Según Ignacio González Cano, director de esta propuesta, todo empezó con la búsqueda de analogías entre distintos lenguajes de movimiento para desencadenar en este paralelismo entre lo real y lo virtual.
Lo que se destaca en esta pieza narrativa es la historia en sí más que el desempeño a nivel de la danza –a veces los movimientos se ven un poco golpeados. Sobresale el vínculo de la pareja, lo que comparten, los modos de ser de cada uno y las necesidades que tienen. Y cómo eso se cuela en el mundo de ‘facebook’, o como este universo de relaciones virtuales se cuela en las relaciones reales y las trastoca, las trunca, las dobla o puede potenciarlas, condimentarlas.

También lo expresado por los intérpretes a través de la danza. Una danza que es capaz de condensar apatía, furia, celos, complicidad, sexo, amor, violencia y locura. Pasajes de un estado a otro que se manifiestan con claridad desde el movimiento.
La puesta en escena recrea el espacio de la pareja con elementos que son funcionales a la situación narrada además de aprovecharse muy bien a nivel coreográfico.
Lo mismo sucede con la música interpretada en vivo por vibráfono y bandoneón. Una delicia que se agradece.

Qué: La muerte de Tommy Tango
Quién: Intérpretes: Johana Aranda, Nicolás Minoliti.- Músicos: Oscar Albrieu Roca.- Vestuario: Luciana Gutman.- Escenografía: Noelia Gonzalez Svoboda.- Iluminación: Sergio Iriarte.- Asistencia de dirección y Producción ejecutiva: Diego Restivo.- Prensa: Simkin&Franco.- Dirección musical: Daniel Ruggiero.- Dirección general: Ignacio Gonzalez Cano.-
Dónde: TEATRO HASTA TRILCE Maza 177 Teléfonos: 4862-1758
Web: http://www.hastatrilce.com.ar

Cuándo: Viernes - 20:00 hs - 

jueves, 17 de abril de 2014

4 ARTIFICIOS

 Ropa de calle, movimientos cotidianos, conexión, contacto con el otro y con el público, mirada abierta al mundo: danza contemporánea. Se podría agregar la democratización del espacio salvo por la frontalidad a la que lleva la disposición de las butacas en la sala, que hace que el público observe desde un solo punto (como la caja a la italiana).
Pero frente a esta afirmación también cabe la pregunta ¿qué es la danza contemporánea? ¿Hay algo que la defina? ¿O será por aquello que no es, por negación, que uno puede acercarse a una definición?
Por otro lado ¿Sirven las definiciones o es solamente por la necesidad de nombrar que uno acota y encasilla en una palabra?
Los 3 intérpretes que se ven en escena son el objet trouvé propuesto, el material encontrado para trabajar y componer. Como una postura corporal “casual” hallada en medio de otras miles de posturas posibles. Posición corporal disparadora de.
Este artificio de 4 son cuatro artífices, cuatro creadores que dejan ver tres en la escena. Intérpretes que conjugan de tal manera los movimientos que éstos se ven como cosas que “se pueden pasar de una persona a otra”.  Comercio del movimiento sin otra cosa a cambio que el apropiarse del producido por el otro con la particularidad de cada uno, poniéndole su propio cuerpo.
Oráculo. Predicción. Repetición. Iterabilidad.
Texto y movimiento como prendas que se intercambian.
Se oyen consignas, una voz da instrucciones, cada uno las interpreta de manera diferente. Se produce la respuesta, una imitación sonora que es despareja, es desigual. La misma prenda queda diferente en cada cuerpo.
Entonces,  ¿es posible un vínculo exacto entre la palabra y su sentido, lo que significa? ¿Todos entienden lo mismo frente a la misma palabra? ¿O la palabra abre la interpretación volviendo diferente el concepto para mi, para el otro, para el de más allá? ¿Qué pasa con la percepción kinestésica? He ahí la apertura posible de la obra contemporánea en el mundo globalizado.
El artificio como  “arte, habilidad o ingenio con que se hace algo. Predominio de la elaboración artística sobre la naturalidad”, se ha vuelto pieza de danza en esta ocasión. Y el público es el cuarto artífice ausente que completa el círculo oracular.

Qué: 4 artificios
Quién: Coreografía y concepción: Bárbara Hang, Ana Laura Lozza.- Intérpretes: Gabriel Bergonzi, Bárbara Hang, Inés Rampoldi.- Iluminación: Leo D' Aiuto.- Música original: Agustín Srabstein.- Asistencia general: Carolina Tironi.- Colaboración artística: Catalina Fernández, Laura Gamberg.- Colaboración coreográfica: Gabriel Bergonzi, Nicolás Bolivar, Renen Itzhaki, Emma Tricard.-
Dónde: CAFÉ MÜLLER CLUB DE DANZA Lavalleja 1116 PB Teléfonos: 4775-5697 Web: http://espaciocafemuller.blogspot.com.ar/

Cuándo: Sábado - 21:00 hs - Del 05/04/2014 al 26/04/2014

EL OCASO DE LA CAUSA


“La caída es un invento del planeta tierra”. Una afirmación muy precisa para dar inicio a una propuesta que reflexiona desde un elemento propio de la danza y que se proyecta hacia otras ideas que pueblan el intelecto.
Si es factible pensar una tesis de autor planteada en esta puesta, esa tendría como eje la caída.
Y obviamente sobre este planeta, la caída remite a la gravedad y esta misma lleva directo hacia el peso.
El peso aparece aquí como el factor de movimiento a explorar.
Allí en tensión la bailarina neoclásica romántica que busca elevarse hacia la eternidad del infinito, la bailarina leve que se eleva sobre las zapatillas de punta, volátil, que desea flotar sin peso despojada de toda materialidad terrenal.
Aquí, la bailarina moderna que se deja caer, que cede a la gravedad, que cae y vuelve a recuperarse.
En tensión también se encuentra un modo de pensar, un modo de ver el mundo.
La magia sobrevuela la sala entre el presente inmediato de los cuerpos y el mediatizado de la imagen fílmica.
¿Dónde no sería posible caer? En el espacio exterior, donde la gravedad no existe.
El video proyectado de una comunicación vía web aporta datos respecto a una investigación que se pregunta por la caída, por la gravedad.
El entrevistado aporta un saber del que el público puede aprender.  Pero desde su relato se construye también una representación donde la noción de verdad, que se apoya en la imagen de los medios de comunicación, es puesta en tensión.
La manipulación es develada. ¿Cuánto de lo que nos dice el astronauta es cierto? ¿Cuánto ha sido planeado, introducido como ficción en el relato? El método científico se ve puesto en duda unos segundos. Pero nada quita lo que sus dichos han proyectado en el pensamiento del espectador.
Por otro lado, ¿cuál causa ha llegado a su ocaso? ¿La caída? ¿El peso? ¿Es que se ha develado algún misterio que aún no logramos entender?
Una puesta en escena que juega con el teatro de sombras y el medio audiovisual, que construye imágenes poéticas, que aporta matices de humor.  Una obra que apela a distintas formas de expresar y comunicar como la música, la actuación, la danza. Una propuesta con algunas asperezas para pulir pero que puede seguir creciendo porque tiene con qué.
Desde ya, un punto de partida para pensar.  No es sólo una obra de danza.
Pero para caer –metafóricamente- hay que vivir en este planeta.

Qué: El ocaso de la causa

Quién: Intérpretes: Victoria Castelvetri, Alina Marinelli, Luz Congiusti.- Iluminación: Aradia Reyes.- Diseño gráfico: Nacho García Lizziero.- Edición de video: Javier Grufi.- Asistencia de vestuario: Estefanía Bonessa.- Asistencia general y Asistencia de dirección: Ana Inés García.-  Colaboración artística: Fabián Gandini.- Dirección: Caterina Mora.-