domingo, 20 de diciembre de 2020

NOCHE TRÉMULA

 


“Salir de un mundo falso” A. Artaud

Tomando como inspiración textos del poeta y dramaturgo francés Antonin Artaud, Victoria Hidalgo se inicia en la dirección coreográfica en un año que trajo muchas adaptaciones. La bailarina, que fue impulsora (y forma parte), de la Compañía Nacional de Danza Contemporánea, da un paso en su desarrollo creativo al dirigir a la Compañía Juvenil de Danza de la Municipalidad de San Martín, de manera virtual.

Respecto al título de la obra, Noche trémula, Victoria cuenta que se debe a que “todos pasamos por universos sombríos y ahora aún más, lo queramos o no”. Una forma de tocar también esos múltiples estados que la mayoría continúa atravesando durante la pandemia, y donde la crisis ha dejado al arte de la danza, ya bastante precarizado, en situación de gran desamparo.

A través de la pantalla se puede ver esta propuesta audiovisual que juega con la dicotomía afuera-adentro al proponer escenarios interiores de las viviendas de lxs intérpretes y algunas imágenes de la naturaleza y el exterior. También toca el mundo interno propio mediante unas cámaras subjetivas que, además, generan suspenso.

Mediante una voz en off, que relata en francés,  acompañada por la edición sonora que superpone susurros,  sonidos ambiente y algún instrumento, el espectador es introducido en un universo auditivo donde pareciera que algo tremendo fuera a pasar. Una sensación de extrañez provocada por esta sonoridad y por los ángulos de cámara, los movimientos del cuerpo, los primerísimos primeros planos o planos detalle de las casas, o de partes del rostro, de lxs intérpretes.

Desde lo temático, aparece la fuerza de lo indómito, de lo desconocido, donde la noche del título se presenta como espacio de lo innombrable, lo que confunde, lo que se escapa. Hay una presencia que acecha constantemente, como ese “hambre” de mundo que se nombra como algo aterrador donde lo familiar parece volverse ajeno.

Vemos manos como garras, ojos, cuerpos, pieles, caras cubiertas, una gestualidad exagerada, peinados de hojas, ramas y barro. Lxs jóvenes intérpretes parecen personajes oníricos que se mueven en límites difusos. La exuberancia de la naturaleza se presenta en ese universo no humano en el que habitan insectos, monstruos, y la atmósfera roza la pesadilla. Donde la intimidad del encierro puede ser una amenaza.

Como porcentaje importante de la pieza audiovisual está el audio. Un sonido envolvente que es sorprendentemente realista y que, para apreciarlo mejor, se debe escuchar con auriculares.

Un corto cinematográfico para disfrutar en la oscuridad del hogar.

 

Qué: Noche trémula

Quién: Interpretado por la Compañía Juvenil de Danza de la Municipalidad de San Martín.- Dirección CNDC: Margarita Fernández.- Vice dirección CNDC: Lorena Merlino.-  Dirección Compañía Juvenil de Danza de la Municipalidad de San Martín: Marcela Giménez / Matías Goldin.- Intervención Artística/ Voz en off: Magali del Hoyo.- Soundscape: Federico Spinelli.- Marco Teórico: Pablo Anael Carrizo.- Trabajo de Caracterización: Ignacio Cerbino Loza.- Dirección de Arte: Daniel Payero Zaragoza.-  Idea y Dirección: Victoria Hidalgo.-

Esta obra se realizó conjuntamente entre la Compañía Nacional de Danza Contemporánea y la Compañía Juvenil de Danza de la Municipalidad de San Martín

Dónde: https://youtu.be/DUC2ke_Sdmw

 

viernes, 11 de diciembre de 2020

DESTIEMPO

 


La danza es una disciplina artística que conecta con el cuerpo, con los sentidos, con el tiempo, con la plasticidad de las imágenes o la sensorialidad del espacio. Por su gran capacidad simbólica, definitivamente es una práctica que abarca aquello que no se puede nombrar.

Rozando eso intangible se encuentra DesTiempo, una propuesta audiovisual de danza filmada en Bogotá, Colombia, que juega con los tiempos, las memorias y los recuerdos, a través de preguntas e imágenes.

Las siluetas recortadas contra un ventanal nos ponen frente la dicotomía del adentro y el afuera en un momento de crisis mundial en el que la pandemia ha profundizado esa brecha. El interior de la casa se emparenta con el encierro mientras afuera se ve el cielo abierto, la naturaleza, el movimiento de la vida.

Pero esta especie de invitación a mirar al exterior, desde el límite de la ventana, permite danzar desde lo íntimo. Allí se crea una forma entre los intérpretes que es animada por emociones, sensaciones, sentires, donde el contacto de las pieles parece un instante que se eterniza en la imagen.

Si corren al aire libre de las calles vacías, por fuera de las cosas que nos rodean y dan forma a las ciudades que habitamos, o si se dejan ser en la naturaleza, los cuerpos proponen un relato que es a la vez un paisaje lleno de nostalgia.

La pieza muestra al ser humano ubicado en un lugar donde a veces se funde, se mezcla con su entorno, en el límite de los objetos. Donde ese mismo borde que lo contiene y lo entreteje, se atraviesa de preguntas que vuelven la reflexión hacia las imágenes e interpelan al espectador: ¿Dónde es mi hogar? ¿Qué son las imágenes? ¿A qué huelen los recuerdos?

Las danzas del dúo, sean juntxs o a destiempo,  generan un pensamiento sobre lo que nos constituye: el vínculo con el cuerpo, con el ritmo propio, con el otrx, con la música, con el entorno, con la vida.

Una danza sobre lo que no se puede nombrar.

 

Qué: DesTiempo

Quién: Dirección y Guión: Andrés Celis Cadena.- Intérpretes: Yonna Bernal Neira y Andrés Celis.- Dirección de Arte y Guión: Mercedes Pardo Martínez.- Registro y creación audiovisual: Jeferson Romero Ruiz.- Sonido y publicidad: Nicolás Múnera Garzón.- Composición musical: Yonna Bernal y Nicolás Rodriguez Vargas.- Música: Ensamble Arsis.- Narraciones: Nicolás Múnera, Claudia Patricia Garzón,  Edelmira Espinosa, Isabel Cadena Rivera,  Paola Neira, Mercedes Pardo.- Temas: Caminantes FolKloreta.- Colaboradores: Simón Hualteros, Juan de Jesus Navarrete, Elías Orlando Pardo Martínez.-

Beca Arte y Cultura se Crean en Casa de la Secretaría de Cultura Recreación y Deporte de Bogotá.

Dónde: https://youtu.be/DKC6Q4nqh98 

viernes, 11 de septiembre de 2020

LA TRAMPA: ESTRENO AUDIOVISUAL DE LA COMPAÑÍA DE DANZA UNSAM


Estos meses han sido duros para la cultura. Los espacios de formación en artes han debido adaptarse a nuevas formas de enseñar, han tenido que suspender y reorganizar sus actividades o, en el caso de los más perjudicados, han cerrado sus puertas.

La danza no está en las salas donde se podía disfrutar, en medio de las penumbras, esa atmósfera única del encuentro convivial, del rito escénico. Donde se podía viajar con la imaginación, volar con el pensamiento, sentir el cuerpo espejado, vibrar la espiritualidad y descargar con la catarsis del arte. 

Ahora son otras las formas que intentan abrir espacios de intercambio y creación. Otras las formas de aprender. 

Entre las universidades que se dedican a la enseñanza artística en el país, se encuentra el Instituto de Artes Mauricio Kagel (IAMK) de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), espacio que cuenta desde hace unos años con la Compañía Universitaria de Danza UNSAM, integrada por estudiantes y graduadxs de la Licenciatura en Artes Escénicas, Focalización Danza, del Instituto.

En este contexto de pandemia, el equipo de formación decidió implementar nuevas herramientas y medios audiovisuales, para compartir sus procesos de investigación y reflexión sobre el movimiento.

Así llegó La trampa, nueva pieza que acaba de estrenar la compañía a través de su canal de YouTube. Filmada por lxs mismxs intérpretes, surge para cuestionar lo establecido sobre la creación escénica, en un momento en que la misma realidad interviene en las prácticas.

Su director, David Señoran, establece un vínculo entre la formación universitaria y la creación e investigación en la escena. “Todo el trabajo apunta a cómo seguir investigando sobre el cuerpo pensando en los objetivos de la compañía, que tienen que ver con poner a prueba muchos de los contenidos que los estudiantes recorren, desde la reflexión teórica hasta el desarrollo técnico”, nos cuenta.

La contemporaneidad, el cruce y la hibridación de lenguajes son algunos de los rasgos con los que se identifican. Para este proyecto en particular, la compañía trabajó puntos de vista y formas de filmarse desde distintos ángulos con los medios de registro disponibles, para crear ficciones en el lugar donde viven cotidianamente. “Nos fueron enviando investigaciones físicas de cartografías de los espacios, del territorio cuerpo, del territorio arquitectónico donde habitan. Fue complejo al principio, pero hubo gran adhesión y a partir de ahí, decidimos encarar un proceso de producción y convocamos a la parte técnica del equipo”, explica David sobre el proceso, añadiendo que la situación ha fortalecido el intercambio entre el espacio de danza y el área audiovisual de la universidad.

La trampa viaja en medio de espacios que pueden ser el mismo, todos o ninguno. Espacio desterritorializado que junta los cuerpos en una virtualidad que se expande para sostener, para compartir, para ser parte de lo mismo. 

Esa mismidad son ellxs, que bailan, se estiran, entran en contacto en los bordes, escapan de cuadro. Mientras esos bordes se desdibujan. Las habitaciones se fusionan en un mapa que intenta cartografiar la espera, la distancia, el deseo de verse a cara limpia, sin barbijos ni pantallas. 

La realidad que impuso la necesidad del aislamiento social y preventivo por la pandemia, trajo modificaciones en las formas de creación y producción. La compañía trabajó sobre el guion y el material de improvisación, de la mano de Quío Binetti, bailarina y coreógrafa que comparte la dirección de la pieza junto a Señoran. “La idea madre tuvo que ver con la necesidad de encontrarnos y generar un vínculo con los otros cuerpos, la necesidad de tocarnos, de hacer un solo cuerpo”,  apunta Quío quien, además, destaca la animación digital utilizada en relación a los mapas de las casas, porque enfatiza la situación habitacional de estar siempre en el mismo lugar. “Apareció esta idea de la trampa como esta instancia de ilusión sensible que hacemos para estar junto a otrx, todo lo que hacemos con nuestros cuerpos y con la tecnología para tener la ilusión de estar cerca”, agrega David y nos comparte que se viene un segundo proyecto con montaje de Federico Fontán.

El arte de la danza tiene en sus manos las herramientas para afrontar este momento y poder continuar creando, gracias al marco universitario, al equipo técnico audiovisual y al apoyo de Laura Malosetti Costa, Decana del Instituto de las Artes Mauricio Kagel de la UNSAM.

 

La trampa: https://www.youtube.com/watch?v=syDIP6HPUB8

Idea y creación de La trampa: David Señoran y Quio Binetti

Integrantes: Delfina Campagnoli, Facundo Aguilar, Irupe Montiel, Lucía Girardi, Maria Emilia Gette, Magdalena Benitez,  Paula Fernández Ruiz, Rebeca Stragazzi, Sofia Lopez Bravo, Victoria Vides,  Lucía Rivarola, Micaela Ortíz, Lucas Córdova, Emilia Vera Córdoba, Carla Minteguiaga.

Composición sonora: José Binetti.

Con la colaboración del Centro de Investigación, Producción y Realización Audiovisual del IAMK: Carolina Scaglione, Florencia Petersen, Micaela Almeida


jueves, 9 de abril de 2020

NUESTROS CUERPOS EN CUARENTENA


AUSENCIA DE PIEL
PH: Leticia Fernández Fontecha
Cada día nuestro cuerpo está en contacto con otros cuerpos. Desde el momento que nos despertamos hasta que nos dormimos el cuerpo recibe estímulos, sensaciones, percibe olores, temperaturas, sabores, texturas, en una mezcla de información que viene de otros cuerpos.
La primera experiencia del yo es corporal, nos dice Freud, el gran padre del psicoanálisis. Ese cuerpo que somos también se va construyendo como un todo organizado en el vínculo con un otro que necesariamente tiene que estar ahí para que el ser humano sobreviva. Si la experiencia sucede sin mayores traumas que los del propio desarrollo, será ese otro quien con sus manos y su propio cuerpo, irá tocando, uniendo, generando sensaciones de totalidad y ayudando a crear el mundo en el que vivimos.
El contacto físico con los demás, el movimiento y la expresión del cuerpo, son lo que nos hacen vivenciar la vida como una experiencia deseada. Podríamos pensar incluso que son lo que nos hace humanos. Sin la percepción de ese cuerpo y la imagen que introyecta, no hay percepción de un ser en el mundo, de estar y habitar esa compleja realidad que compartimos.
En este período obligado de cuarentena, donde un nuevo virus acecha, el contacto entre los cuerpos se ve limitado. El sentir de las pieles, los músculos, las respiraciones, el registro de la temperatura, los olores, los sabores, el peso, los apoyos, el movimiento, el sonido, el pulso. Lo que se percibe en el contacto físico entre las personas cuando circulamos por los diferentes espacios de nuestra cotidianeidad se ve repentinamente interrumpido, puesto en pausa, detenido. Se acabaron los cruces en la calle, en el subte, en el colectivo, compartir el espacio público, las plazas, los parques. Tenemos que salir lo mínimo e indispensable, cubrirnos la cara, mantenernos separados de los otros cuerpos, limitarnos a miradas fugaces y charlas en la distancia.  
¿Qué nos pasa entonces cuando no podemos tocarnos, cuando nuestros cuerpos tienen que permanecer aislados, distantes, lejos de este necesario intercambio?  ¿Qué pasa cuando no es posible el encuentro en vivo, no hay apretones de manos, besos, abrazos?  ¿Qué nos sucede internamente cuando no somos tocados, besados, estimulados desde estas múltiples sensaciones que se producen en contacto con los demás? ¿Y cómo afecta esto en nuestro psiquismo? ¿Habrá alguna memoria corporal de aquellos cuerpos constituyentes y alojadores, existirá una forma posible de dar corporeidad a la ausencia?
Estamos en un momento de pausa, tal vez de replanteamiento humano, frente a la posibilidad de repensarnos en nuestras prácticas, en las formas de vivir y organizarnos.
La naturaleza dijo basta. Basta de extraer sin medida ni cuidado, basta del egoísmo consumista de un sistema individualista que solo piensa en apoderarse de todo sin mirar al de al lado, a los demás seres vivos que habitan el planeta. Basta de depredar.  
Quizás también pueda ser un momento para observar cómo este aislamiento obligado por la pandemia nos pone frente a nuestras formas de habitar el mundo,  de percibir nuestra corporalidad, los deseos que surgen del cuerpo presente, sintiente, deseante, del cuerpo que añora y necesita de la relación con los demás para subsistir. Con los animales, que ahora salen a ocupar los espacios que dejamos, con el medio ambiente entero, que ahora respira un poco aliviado. Los demás son ese vínculo que llega de la mano solidaria que alimenta, cura, aloja, abraza. Las manos de los otros, las manos de la red hecha de todos los cuerpos que somos.
¿Estamos frente a un cambio de paradigma?


lunes, 24 de febrero de 2020

WATT


Un watt es una unidad de potencia, la medición de energía que se despliega en el trabajo físico. El watt tiene su equivalente en el esfuerzo de mover un kilogramo, un metro en un segundo. De esta manera, el título pone en juego la fuerza muscular y la cantidad de energía que utiliza el cuerpo cuando se pone en movimiento.
En escena, unos focos cargados de potencia apuntándole a las butacas, unes bailarines, un dj. Suficiente para generar un ambiente bailable.
Les intérpretes puntúan el ritmo aeróbico que inspira la música, con una coreo bien marcada, que explota. Bailan con zapatillas o descalzos y se les ve disfrutar el hecho de compartir juntes una danza al compás. A veces se miran en la pista, se observan unes a otres, sonríen.
En Watt parece superado el conflicto histórico en el que la danza contemporánea, en su búsqueda de autonomía, intenta despegarse de la referencialidad o sometimiento a la música. Acá se produce un juego entre el ritmo de la música y los movimientos corporales en el que se acentúa marcadamente el pulso. En la obra hay un diálogo entre el cuerpo y los cortes de la música donde no se puede distinguir quien propone primero, porque las pausas o el fade out están simultáneamente en el sonido y en los movimientos.
Hay luces potentes que enceguecen o dibujan sombras, hay bolas de espejos, hay show, pero el espectáculo está armado sin esconder artificios. Les bailarines descansan, toman agua, se ríen, improvisan y comparten el estilo de baile de cada une por turnos, donde cada une se expresa y desarrolla su solo, su individualidad. Todes juegan cómplices con la danza propia y ajena.
Watt vuelve más de una década después de su estreno inicial para continuar con la misma idea del disfrute por la música, el movimiento y el espacio: de lo que se trata es de compartir el placer de bailar.
Y el que quiera sumarse, invitade está.

Qué: Watt
Quién: Intérpretes: Emilia Claudeville, Leticia Mazur, Florencia Vecino, Gianluca Zonzini.- Creación: Paulino Estela, Leticia Mazur, Inés Rampoldi.- Diseño de vestuario: Emiliano Blanco, Camila Milessi.-Diseño de luces: Ezequiel Gómez, Matías Sendón.- DJ: Eduardo Ferrer.- Fotografía: Carlos Furman.- Diseño gráfico: Pablo Bordenabe.- Asistencia de dirección: Ángeles Yazlle García.- Producción: Carolina Castro.- Dirección: Leticia Mazur, Inés Rampoldi.-
Dónde: TEATRO PICADERO Pasaje Santos Discépolo 1857 Teléfono: 5199 5793
Web: http://www.teatropicadero.com.ar/
Cuándo: Viernes 22.30.- Hasta el 13 de marzo!!

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